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sábado, 28 de diciembre de 2013

Real Madrid Castilla 2013: el viaje del cielo al infierno

28-12-2013 22:59

El año del primer filial del Real Madrid ha dado tumbos de forma constante. Metidos en una dinámica negativa durante muchos meses, la llegada del nuevo año pareció darles un empujón que les llevó, al final del curso pasado, a ser el mejor equipo filial de España. Con el comienzo de la temporada presente, los cambios en la plantilla y una mala inercia de la que parecían no poder escapar les llevaron al farolillo rojo. De pronto, con el cambio de entrenador, el ánimo castillista volvió a resurgir, y la culminación del año no pudo ser mejor, encadenando victorias hasta rozar la salvación.

Real Madrid Castilla 2013: el viaje del cielo al infierno

Real Madrid Castilla 2013: el viaje del cielo al infierno (Foto | Miguel Balderas - VAVEL).Social Media for Business here

Un año de vaivenes. Es la mejor manera de definir cómo se ha vivido el año que se acaba en el seno de la familia del primer filial del Real Madrid. Pasando por la mala racha de resultados que les llevaron al final de la tabla, de la que supieron recuperarse hasta llegar a lo más alto de la clasificación, ocupando el meritorio octavo puesto con el que concluyeron la Liga Adelante 2012/13. Posteriormente, un verano convulso, que continuó con la depresión en la que parecían estar sumidos hasta la recuperación definitiva, casi cuando nadie podía esperar un resurgir.

Un final de campaña para enmarcar

El Real Madrid Castilla de Alberto Toril llegó al 2013 ubicado en la posición número 17, apenas dos lugares arriba de los puestos de descenso. Tras las derrotas frente al Alcorcón, la dura caída en el miniclásico frente al Barcelona B, los partidos perdidos frente a la Ponferradina y Las Palmas; los empates contra Girona y Hércules y las victorias contra Villarreal, con un sorprendente 5-0, al poderoso Almería, que se encontraba en la parte alta de la tabla, el Xerez y Guadalajara; el Castilla se alejó aún más de los lugares bajos y se llegó a ubicar en la posición número 15 de la Liga Adelante.

En la jornada 31 venció al Córdoba y una semana siguiente, cayó frente al Sporting de Gijón; desde ahí, Toril y sus pupilos cogieron una gran racha que culminó hasta 6 partidos después. Entre la Jornada 33 y 37, el Castilla sumó 4 victorias (Huesca, 5-1; Recreativo, 1-3; Mirandés, 6-1 y murcia, 2-0) y un empate (Numancia, 3-3). Sorprendentemente el Castilla se ubicó en la posición 10, con 11 puntos arriba de los puestos del descenso. El principal objetivo del Castilla estaba a tiro.

Mientras, Jesé seguía impresionando a propios y extraños con su gran calidad y otros jugadores como Juanfran y Casado demostraban que la Segunda les quedaba pequeña. Morata y Nacho continuaban siendo piezas claves del grupo, sin embargo, José Mourinho también comenzó a contar más con ellos en el primer equipo. El Rácing paró la racha de victorias del Castilla, y en los últimos 4 partidos, consiguieron 8 puntos, gracias a dos victorias de local frente al Lugo y al Alcorcón y dos empates de visitante contra el Lugo y Girona. Finalmente, el equipo dirigido por Toril terminó por ser el mejor filial de España tras superar en la tabla al Barcelona B quien tuvo 57 puntos por 59 del filial madridista. Jesé, además, acabó como segundo en la lucha por el Pichichi con 22 anotaciones, 5 menos que el campeón, Charles.

Verano de entradas y salidas

La misión de un filial pasa por ser, inequívocamente, la de formar a los jóvenes valores de un equipo, con la misión de nutrir de grandes talentos al primer nivel mundial. Y el de Juanfran, Mosquera Cheryshev, Jesé, Nacho o Morata estaba ya demasiado desarrollado cómo para seguir progresando en Segunda División. Los dos primeros continuaron sus carreras fuera de la capital de España, el primero llegando al Betis y en el caso del hispano-ruso, desplazándose hasta la capital hispalense para enrolarse en las filas del Sevilla.

El desmembramiento del equipo que tantos éxitos había cosechado lo completaron hombres como Mateos o Iván, que salieron del equipo al igual que Fabinho, que puso rumbo al Mónaco. Al primer equipo llegaron Jesé, Morata y Nacho de forma definitiva, además de la mencionada vuelta del lateral de Leganés. Del mismo modo, el Madrid ejecutó la cláusula de compra que poseía sobre Casemiro, que consiguió equilibrar al Castilla con su llegada en enero, llevándole también a formar parte del primer equipo. De este modo, hasta 7 titulares del pasado año, sin incluir a Jesús y Mejías, los guardametas blancos, que tampoco seguirían en el filial merengue, dejaron de formar parte del grupo que tendría a su disposición Toril para el siguiente año.

Los movimientos del verano estuvieron condicionados, en gran parte, por esa gran cantidad de salidas. Hombres como Burgui, Cristian Benavente, Raúl De Tomás, Derik Osede, Diego Llorente, Javi Noblejas o Lucas Torró, fueron promocionados del Real Madrid C, para integrar el Castilla. La juventud e inexperiencia de los nuevos miembros del primer filial blanco, sumada a la poca participación de los Lucas Vázquez, Quini, Fernando Pacheco, Omar Mascarell o José Rodríguez en el pasado curso, hacían que la necesidad de acudir al mercado estival en busca de nuevas contrataciones primase en el parecer de los responsables de la cantera.

Así, y con las prisas de que se fuera acabando poco a poco el tiempo de fichajes, las llegadas de Leandro Cabrera, Cristian Gómez, Jorge Pulido, Kiko Femenía, Jaime Romero o Antonio Rozzi completaron un plantel que adolecía, al parecer del entonces técnico Alberto Toril, de argumentos tan importantes como la capacidad de gol. La celeridad con la que se llevaron a cabo las contrataciones hizo que muchos de los nombres no estuvieran consensuados, tal y cómo el propio entrenador cordobés reconocería posteriormente, entre cuerpo técnico y dirección de cantera.

Peor no se puede empezar

Con todo y con ello, el pistoletazo de salida al nuevo curso llegó, y las probaturas de pretemporada apenas podían tomarse en consideración, puesto que los campeonatos para selecciones inferiores le habían privado al cordobés de contar con la totalidad de su plantilla. En el primer choque de la temporada, en Gijón ante el Sporting, el cuadro madridista cayó derrotado por la mínima. Fue el comienzo de una mala racha que le llevó a caer en los siguientes seis envites, para un total de siete encuentros sin conocer la victoria de inicio. 

Esta mala racha se truncaría en la visita del Lugo al Alfredo Di Stefano. Allí, el Castilla se impuso a su rival por un 2-0 que les permitiría sumar los primeros puntos de la temporada. A pesar de la gran cantidad de derrotas, la sensación en el cuadro merengue no era la de ser inferiores a sus rivales, y en la mayoría de los encuentros eran ellos quienes llevaban la voz cantante, en cuanto a posesión de valor y ocasiones se refiere, pero no fueron capaces de materializarlas, al contrario de sus oponentes, que encontraban demasiadas vías en una defensa que aún intentaba buscar formarse de forma definitiva.

A pesar del primer triunfo, los malos resultados no dejaron de llegar. Únicamente siendo capaces de sumar en casa, de los siguientes seis choques, consiguieron sumar cuatro puntos. Pero el remate final al proyecto de Toril llegaría en Ipurúa. Allí, en la visita al Eibar, los blancos recibieron la primera goleada de la temporada, llegando a la conclusión de los 90 minutos con seis goles en contra. Esa imagen mostrada en el campo puso punto y final al periplo de Alberto Toril en el banquillo blanco. En una decisión controvertida, por el apoyo que el cordobés tenía de de los aficionados, dejó de ser el inquilino del banquillo castillista, ocupando su vacante el hasta el momento técnico del C, José Manuel Díaz.

Con la llegada de Díaz comienza el resurgir del equipo

La situación como colista del equipo, a más de ocho puntos de la salvación, hacía pensar en que el descenso era casi seguro. La inercia, en el ánimo especialmente, del equipo no hacía presagiar nada bueno, y sin embargo, con el cambio en la dirección en el banquillo, se consiguió el efecto esperado. Ha dirigido cinco encuentros Manolo Díaz como técnico castillista, con un balance más que esperanzador. Un único empate, en el primer choque ante el Numancia, y desde entonces, todo victorias. Incluyendo triunfos fuera de casa, sumando los primeros puntos lejos del Di Stefano, los cuatro choques que ha saldado con victoria le han hecho subir como la espuma en la clasificación.

Primero ante el Jaén, en territorio andaluz. Posteriormente en la visita del Girona a Valdebebas, rival directo además por la salvación, y la última salida a Las Palmas habían sumado 10 de los 12 puntos en juego. De esta manera, y con la necesidad de cerrar el año con una victoria que insuflase un ápice más de ilusión a una afición que llevaba al equipo en volandas, llegó el último choque del año, ante el Córdoba. Los andaluces venían pugnando por los puestos de cabeza, y salieron derrotados del Di Stéfano. Hata 3-0 llegó a estar el conjunto merengue, maquillando Xisco levemente el marcador al final, para consumar lo que se había demostrado toda una realidad: el Castilla había vuelto, y como aseguraba el propio Díaz en la rueda de prensa posterior al choque frente al Córdoba, en disposición de pelear en igualdad de condiciones por no caer al pozo.

Fotos interior: Dani Mullor (VAVEL).Social Media for Business here Más noticias sobre



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