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sábado, 18 de mayo de 2013

El Atlético de Madrid gana la Copa del Rey

  • 1 - Real Madrid: Diego López; Essien, Sergio Ramos, Raúl Albiol, Coentrao (Arbeloa, m.91); Khedira, Xabi Alonso; Modric (Di María, m.91), Özil, Cristiano Ronaldo; y Benzema (Higuaín, m.91).

    2 - Atlético de Madrid: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe; Arda Turan (Christian Rodriguez, m.110), Mario, Gabi, Koke (Raúl García, m.112); Diego Costa (Adrián, m.106) y Falcao.

    Goles: 1-0 m.14: Ronaldo. 1-1, m.35: Diego Costa; 1-2, m.99: Miranda.

    Árbitro: Clos Gómez (comité aragonés). Expulsó al entrenador del Real Madrid, Jose Mourniho (m.76). Expulsó a Cristiano Ronaldo con roja directa (m.114) y a Gabi por doble amarilla (m.120). Mostró tarjeta amarilla a Arda Turan (m.37), Coentrao (m.54), Khedira (65), Diego Costa (m.69), Ozil (m,71), Sergio Ramos (m.74), Cristiano Ronaldo (m.91), Mario Suárez (m.100), Essien (m.101), Koke (m.105) y Di María (m.116)

    Incidencias: final de la Copa del Rey disputada en el estadio Santiago Bernabéu ante unos 85.000 espectadores.

El Real Madrid perdió una nueva Copa del Rey en su estadio, como en 2002. Con Iker Casillas en el banquillo, como 2002. Por 1-2, como en 2002, como en el Centenariazo. No se le da bien al equipo blanco jugar partidos decisivos en su campo, donde ha perdido siete de las nueve finales coperas disputadas. Todo lo contrario que al Atlético de Madrid, que ha encontrado una mina en el coliseo blanco, donde ha ganado la mitad de sus títulos nacionales.

El duelo no fue bonito, ni vistoso, ni atractivo. Intensidad, garra, lucha sí que hubo, pero se les supone más a dos de los tres mejores equipos de España. El talento se concentraba en Ozil, Cristiano Ronaldo, Benzema, Arda Turan y poco más. El resto aportaban voluntad más que calidad. El propio Falcao, decisivo en el gol de Diego Costa, se llevó la pelota ante la presión de dos rivales más por fuerza y empuje que por brillantez. El Real Madrid mandó tres balones al palo, sí, pero su gol fue a balón parado, en un saque de esquina situado milimétricamente por Ozil en la cabeza de Cristiano Ronaldo. El decisivo tanto de Miranda en la prórroga también fue en un córner.

Catorce años, catorce largos años ha tardado el Atlético de Madrid en vencer de nuevo en un derbi. Ocho encuentros (cinco como jugador y tres como técnico) ha necesitado el 'Cholo' Simeone en terminar con su racha de derrotas contra el Real Madrid. Aunque el triunfo llegó en el día más decisivo.

Con la eliminación de la Champions y la decepción de la Liga en la retina, tanta tensión, tanta decepción, tanta responsabilidad acabó estallando por los cuatro costados con la expulsión de un alterado Cristiano Ronaldo. El luso lanzó una patada desde el suelo a la cara de Gabi que hizo sangrar por la nariz al capitán rojiblanco y provocó una pelea multitudinaria entre ambos banquillos en la que incluso participó Pepe, que no estaba ni convocado.

El central no se vistió de corto porque Mourinho no le ha perdonado sus declaraciones de apoyo a Casillas. Por eso el técnico portugués, que también acabó expulsado tras protestar reiteradamente una falta en el centro del campo, se decantó por Albiol junto a Ramos. En el centro del campo juntó a Xabi Alonso con Modric y Ozil.

Simeone respondió con Mario y Gabi en el medio, acompañados por Koke, que abandonaba la banda para apoyar a los pivotes mientras Diego Costa y Arda se ubicaban en los costados para dejar a Falcao como único punta. El repliegue y el trabajo eran más importantes de inicio que el ataque.

El exceso de nervios complicaban el buen juego en dos equipos que no se han destacado en los últimos tiempos por primar la elaboración. Arda Turan era el único que ponía calma a un Atlético que mordía en cada acción. La presión sobre Modric era asfixiante y el Madrid se veía obligado a atacar en estático a una defensa cerrada.

Pero ya se sabe que en el fútbol hay muchas fórmulas para conseguir un gol, el objetivo que nadie, tenga el estilo que tenga, puede obviar. En un saque de esquina lo logró Cristiano Ronaldo, superando por alto a un Godín que se quedó pasmado, con un cabezazo que recordó al de la final ganada al Barça en 2011.

Con ventaja en el marcador, confiando en su contragolpe letal, los blancos se echaron hacia atrás, se encerraron en su campo, se confiaron. Pensaron que el Atlético picaría, que se lanzaría a un ataque furibundo para igualar la contienda. Conocían bien los rojiblancos las artes del rival y no perdieron la compostura.

Con paciencia, cortando las salidas verticales del Madrid, más compactos en el centro del campo, los colchoneros se vieron favorecidos por la providencia en una acción iniciada con una perdida de Cristiano. Falcao atrapó el esférico e inició una batalla cuerpo a cuerpo con dos rivales. A trancas y barrancas, por fuerza, por potencia, el colombiano logró zafarse de sus marcadores y se le abrieron las puertas del paraíso.

Con calma, esperó el desmarque de Diego Costa, que ganó en carrera a un Sergio Ramos que evidenció que no llegaba al cien por cien a la final. Con ventaja, el brasileño se perfiló para chutar con la izquierda y batió a Diego López con un tiro raso. Empatado el encuentro, a poco del descanso lo pudo desnivelar de nuevo Ozil, pero su tiro desde la frontal se estrelló en la madera.

El Real Madrid tenía mimbres para dominar el partido, pero había optado por esperar el error del rival. Y el rival, si algo tenía claro, era que no iba a conceder muchos fallos. El Atlético presionó bien, cerró los espacios por el medio y enjauló a Cristiano Ronaldo.

No pudo evitar, sin embargo, diluir las capacidades ofensivas del equipo de Mourinho. Jugar siempre ha jugado a poco, pero a la hora de crear peligro, crea siempre mucho. Así los blancos tuvieron una doble gran oportunidad de volver a adelantarse cuando Benzema remató al palo y Ozil recogió el rechace, hizo dos fintas magníficas para marcar a placer... hasta que Juanfran repelió la pelota sobre la línea de gol. El tercer disparo a la madera del Real Madrid fue en una falta sacada por Cristiano Ronaldo.

Luego comenzó el espectáculo más allá del juego. Mourinho fue expulsado y Cristiano Ronaldo se fue desquiciando conforme se llegaba al final del partido. El delantero dio una patada sin sentido a Juanfran, con el balón a mucha distancia. En los últimos minutos sumó protestas, agarrones, rifi-rafes… hasta que fue amonestado por reclamar que un lanzamiento de banda no estaba bien realizado.

Antes de comenzar la prórroga Mourinho ordenó tres cambios, pero quien mejor estuvo en el tiempo extra fue el Atlético de Madrid. Diego Costa gozó de dos claros mano a mano ante el portero blanco antes de que Miranda marcara el 1-2 rematando un saque de esquina sólo en el primer palo.

El Real Madrid se lanzó a la desesperada a por el empate y se encontró con un excelente Courtois, tantas veces criticado en los derbis anteriores. El guardameta belga estuvo excelente en un uno contra uno frente a Higuaín. Y luego salvó magistralmente un remate de Ozil. Centro de Di María desde la izquierda cruzó el área hasta que remató el alemán. Y Courtois, basculando de un lado al otro, perdida la batalla posicional, se tiró con todo, buscando el milagro, esperando que su envergadura fuera suficiente para al menos desviar el balón. Y lo logró, frustrando de nuevo a su rival.

La pelea de banquillos provocada por la roja a Cristiano puso punto y final al encuentro. Mientras la atención se centraba en el medio campo, Courtois recibió el impacto de un objeto y quedó tendido en el suelo. El juego se reanudó, justo con el tiempo para languidecer entre los últimos cambios de Simeone y la expulsión de Gabi por doble amarilla. El capitán rojiblanco no tardó más que unos segundos para regresar al campo para celebrar con sus compañeros el título de la Copa del Rey.Social Media for Business here



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