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domingo, 23 de marzo de 2014

Real Madrid 3-4 Barcelona: los azulgranas 'resucitan' de golpe en la lucha por la Liga

El Clásico no ha acabado. Preparénse para el fuego cruzado que vaya de Madrid a Barcelona y vivecersa durante los próximos días. Un mal arbitraje de Undiano Mallenco, que señaló tres penaltis (uno al equipo blanco y dos al azulgrana) y que expulsó a Sergio Ramos (minuto 62) deja abierto el partido para el terreno de la polémica.

El Real Madrid y el Barcelona dieron una lección, en líneas generales, de mal juego. Sobre todo en la primera parte. Los sistemas defensivos saltaron por los aires en un encuentro en el que se debe poner el acento en la solidez y el equilibrio. Estos conceptos que tanto ha repetido Ancelotti, por lo que tanto se han esforzado sus jugadores y que tan buenos resultados le han dado en los últimos tres meses desaparecieron ante un Barcelona que, según pasa la temporada, confirma la enfermedad de su fútbol de ensueño. El equipo del 'Tata' no gobierna los partidos. El técnico apostó por juntar a los centrocampistas (Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc y Messi con Neymar) para hacerse con la posesión del balón y se vieron las costuras. Xavi no es el jugador omnipresente que cogía la pelota y se burlaba de sus contrincantes con esa facilidad para moverla de un lado a otro y filtrar pases. Si Xavi falla el resto se contagia. Es la gripe del Barça. El cerebro piensa más lento y la circulación del balón se resiente. Así que el Barça sobrevivió a la primera parte por los fallos defensivos del Real Madrid.
Fue una primera parte presidida por los errores de los dos equipos. Ninguno puede presumir de un juego excelente y marvilloso. Se adelantó el Barcelona, en el minuto 6, con un gol de Iniesta. Enseguida encontró el punto débil en la banda de Carvajal, que no tuvo la ayuda de Bale por ese costado. Un pase de Messi, sin oposición, se coló por las espalda de Carvajal e Iniesta fusiló con la izquierda a Diego López. Un jarro de agua fría para un Bernabéu que vivía una fiesta. El Real Madrid se quedó atontado y el único que le dio respiración fue Di María. El argentino se convirtió en el líder en esta primera parte. Se echó al equipo a sus espaldas con acciones llenas de energía, intensidad y verticalidad. Di María arrancó la moto y le pasó por todos los lados a Dani Alves. Lo desnudó. Así llegó el empate, en el minuto 19, con una acción individual de Di María, que centró sin oposición  para que marcara Benzema de cabeza. Falló Valdés, que tocó el balón con manos blandas. El francés se enchufó al partido tras fallar dos ocasiones en los primeros minutos.

Empezó de nuevo el partido y se sucedieron las impreciones en defensa de dos equipos temerosos e indecisos. Sus estrellas, Social Media for Business here

, Messi, Neymar y Bale, estaban ausentes por ese descontrol.

El balón cayó a Benzema como un regalo de Reyes y encañonó a Valdés. El portero echó la bronca a sus defensas. Piqué se lamentaba con los grazos en jarra, Alves quedó retratado y Mascherano señalado. Un desastre. El Barça empezó a tocar fondo ante un Real Madrid que se creció sin un juego apabullante, pero que olía la carnaza de un rival moribundo. El campo se inclinó hacia la portería de Valdés. En el minuto 25 le pudieron dar la puntilla con otro remate de Benzema que sacó Piqué en la línea de gol.Social Media for Business here

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