El Real Madrid y el Barcelona dieron una lección, en líneas generales, de mal juego. Sobre todo en la primera parte. Los sistemas defensivos saltaron por los aires en un encuentro en el que se debe poner el acento en la solidez y el equilibrio. Estos conceptos que tanto ha repetido Ancelotti, por lo que tanto se han esforzado sus jugadores y que tan buenos resultados le han dado en los últimos tres meses desaparecieron ante un Barcelona que, según pasa la temporada, confirma la enfermedad de su fútbol de ensueño. El equipo del 'Tata' no gobierna los partidos. El técnico apostó por juntar a los centrocampistas (Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc y Messi con Neymar) para hacerse con la posesión del balón y se vieron las costuras. Xavi no es el jugador omnipresente que cogía la pelota y se burlaba de sus contrincantes con esa facilidad para moverla de un lado a otro y filtrar pases. Si Xavi falla el resto se contagia. Es la gripe del Barça. El cerebro piensa más lento y la circulación del balón se resiente. Así que el Barça sobrevivió a la primera parte por los fallos defensivos del Real Madrid.
Empezó de nuevo el partido y se sucedieron las impreciones en defensa de dos equipos temerosos e indecisos. Sus estrellas, Social Media for Business here
, Messi, Neymar y Bale, estaban ausentes por ese descontrol.
El balón cayó a Benzema como un regalo de Reyes y encañonó a Valdés. El portero echó la bronca a sus defensas. Piqué se lamentaba con los grazos en jarra, Alves quedó retratado y Mascherano señalado. Un desastre. El Barça empezó a tocar fondo ante un Real Madrid que se creció sin un juego apabullante, pero que olía la carnaza de un rival moribundo. El campo se inclinó hacia la portería de Valdés. En el minuto 25 le pudieron dar la puntilla con otro remate de Benzema que sacó Piqué en la línea de gol.Social Media for Business here
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