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miércoles, 2 de enero de 2013

El juego del Real Madrid

miércoles, 2 enero 2013, 12:38

1.- El mejor juego del Real Madrid de José Mourinho tuvo lugar entre octubre y noviembre de 2011. Maticemos: decir "el mejor juego" es algo muy personal, discutible y opinable. No me refiero al momento en que logró las mayores goleadas, sino al período en que desarrolló un juego -según mi criterio- más armónico, hilvanado y que condujo al equipo a la máxima solvencia. Fue un período en que aplastaba a los rivales. ¿Cómo jugaba aquel Madrid?

2.- Básicamente se desplegaba en un 2-1-4-3 y vivía en campo contrario. Pepe y Ramos mantenían muy alta la línea defensiva, casi en el centro del campo, basados en su gran rapidez, sentido de la anticipación y fortaleza. Por delante de ambos, Xabi Alonso ejercía como auténtico Quarterback del equipo. En la tercera línea se juntaban Arbeloa y Marcelo en los costados con Khedira y Özil por dentro. Más arriba, Di María se movía en la banda derecha y Cristiano y Benzema como falsos 9 en paralelo, casi siempre buscando los pasillos entre laterales y centrales rivales.

3.- Aquel Madrid tenía tres salidas de balón: la natural, a partir de Xabi Alonso, al que todavía no apretaban en exceso los contrarios; la desequilibrante, la de Marcelo, por el costado izquierdo; y la de seguridad, con Arbeloa por derecha, cuyo recorrido habitual era la devolución al centro a Khedira u Özil. En cualquiera de los tres casos, y con distinto despliegue según fuese una u otra la elegida, el balón acababa fácilmente en el balcón del área contraria.

4.- Di María se iba hacia el centro, los dos delanteros centro arrastraban centrales y laterales y Marcelo aparecía libre por la izquierda. El resultado era contundente: el Madrid aplastaba. Naturalmente, en esos dos meses que menciono no todos los encuentros fueron lineales: por descontado, hubo días mejores y otros peores. El mejor, de eso no tengo duda, fue la matinal del Bernabéu contra Osasuna, saldada con un 7-1 que cortaba el aliento.

5.- Pero ese día también se produjo una mala noticia: se rompió Di María en los isquiotibiales, lesión de la que tardaría meses en reponerse. El Madrid ya no volvió a jugar en toda la temporada como había hecho en los meses citados. Siguió ganando, goleando y aplastando. Conquistó la Liga venciendo en el Camp Nou, batió el récord de puntos y de goles y fue un brillantísimo campeón. Pero el momento cumbre de juego fue el mencionado.

6.- Con el cambio de temporada, el juego empeoró. En primer lugar, porque algunas piezas fundamentales no alcanzaron el mismo estado de forma. Las menciono: Di María no volvió a ser el mismo, un extremo-interior imparable; Marcelo, electrón libre del equipo, empezó el nuevo curso correctamente pero se rompió pronto; Xabi Alonso no alcanzó la fluidez de finales de 2011; Sergio Ramos no consiguió la solidez que le hizo insuperable; Benzema, siendo excelso siempre, obtuvo menos eficacia con sus movimientos; Casillas continuó sembrando de dudas cada centro sobre su área.

7.- Mourinho apeló primero a la actitud. Un fenómeno similar habíamos visto un año antes en el Barça, aunque quizás más comprensible después de tres años continuados de éxitos. Ahora lo veíamos en el Madrid, al que conquistar la Liga con 100 puntos parecía haber saciado. Lo parecía y lo afirmaba públicamente su entrenador.

8.- Pero aquel juego hilvanado, fluido y aplastante no resurgía. Los rivales, es cierto, complicaban la resurrección. Pepe Mel, Djukic o Luis García, y también Aguirre o Pellegrini, demostraron haber estudiado a fondo cómo detener la maquinaria blanca. Este es un peaje inevitable para los grandes conjuntos: todos acaban aprendiendo recetas para frenarlos. El asunto está en encontrar los antídotos contra dichas recetas.

y 9.- En este primer tramo de temporada, ni Mourinho ni sus jugadores han encontrado dichos antídotos. Resultados mejores o peores, aquella manera de jugar rotunda y armónica no ha regresado. Es posible que con la recuperación de Marcelo y si las piezas esenciales recuperan su estado óptimo de forma, el equipo vuelva a parecerse al que menciono. Pero también es posible que necesite algo más: una evolución táctica que le permita superar las nuevas dificultades que los rivales han aprendido.

PD.: La lesión de tobillo de Pepe, de la que acaba de ser operado en Oporto, no ayudará a esa "reformulación" táctica del equipo. Su presencia en el campo permite jugar con la línea defensiva muy adelantada. Sin él, instintivamente, todo el equipo se va diez metros hacia atrás, lo que perjudica de forma seria el avance fluido.



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