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viernes, 23 de noviembre de 2012

Real Madrid, pionero en lucir dorsales en España

Hoy en día, cualquier aficionado al fútbol que se precie no dudaría ni un momento en reconocer quién es el ‘7’ del Real Madrid, o el ‘10’ del Barcelona. Cristiano Ronaldo y Messi, serían las respuestas inmediatas. De igual manera que cualquiera sabría decir casi instantáneamente cuál era el dorsal que llevaba Diego Armando Maradona con Argentina, Johann Cruyff con la selección de Holanda, o Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid de las cinco Copas de Europa.

Desde hace tiempo, los dorsales son una parte más del mundo del fútbol, pero no una parte cualquiera, sino todo un símbolo, que crea la relación más estrecha posible entre un jugador y el número que porta en su camiseta. Hasta el punto de llegar a fusionarse ambos conceptos. Así, es frecuente hablar del ‘carril del 11’, o de un futbolista que ‘juega de 2’, o por qué no también, de las cualidades que debe tener todo ‘9’ que se precie. Tradición adoptada desde tiempos anteriores a principios de los noventa, cuando los equipos estaban todavía obligados a jugar con dorsales únicamente del 1 al 11, y cada uno de esos números se identificaba con un puesto concreto sobre el campo.

Fue después de que desde la federación inglesa se levantase esa norma y se permitiese a los futbolistas adoptar un número como propio para toda una temporada, jugase de titular o de suplente, cuando empezaron pronto a amalgamarse los dorsales con los propios jugadores que los portaban. Así las cosas, en la actualidad no sería complicado para ningún aficionado español reconocer qué número lucía Míchel en su espalda, Butragueño, Hierro, o incluso Thierry Henry, Paolo Maldini o Alessandro Del Piero, jugadores ya no de esta época. Y sin embargo, el ‘8’, el ‘7’, el ‘4’, el ‘14’, el ‘3’ y el ‘10’ han pasado a la historia de la mano con sus propios nombres. Siempre permanecerán indelebles en el imaginario de los aficionados al fútbol.

Sin embargo, hubo un tiempo en el que los dorsales no existían en el fútbol. Un tiempo donde era imposible saber cuántas camisetas ‘vendía’ un jugador, y donde no se hubieran entendido el significado de siglas como ‘RC3’, ‘R10’, ‘R9’ o ‘CR7’. Un tiempo donde todos los jugadores del mismo equipo llevaban exactamente la misma camiseta, sin nada que los diferenciara. Concretamente en España, desde hace 65 años hacia atrás. Y es que fue justo un 23 de noviembre como hoy, pero de 1947, cuando se introdujeron los dorsales en el fútbol en nuestro país. Y fue el Real Madrid quien lo promocionó.

El origen del uso de los dorsales en el balompié es algo confuso. Los ingleses se autoproclamaron los precursores de ello, datando el germen en agosto de 1928 en un partido entre Arsenal y Chelsea, con el único pretexto de ayudar a los árbitros a distinguir a reconocer a los veintidós futbolistas sobre el campo. Sin embargo, hay fuentes que señalan que en Australia ya se venían utilizando desde 1911. Sea como fuere, lo cierto es que pasaron varias décadas hasta que alguien en España se decidió a numerar las camisetas de los futbolistas de un mismo equipo: el Real Madrid, con Santiago Bernabéu como presidente, y más concretamente, en un partido de liga ante el Atlético de Madrid.

Calleja, Clemente, Corona, Pont, Ortiz, Huete, Macala, Alonso, Pruden, Molowny y Cabrera fueron los once jugadores que formaron por parte del Real Madrid aquella tarde de domingo del 23 de noviembre de 1947 en el mítico estadio del Metropolitano antes unos 70.000 espectadores, sólo unos meses antes de que se inaugurara el flamante estadio de Chamartín. Los once primeros jugadores que portaron dorsales en el fútbol español. Una experiencia que caló hondo desde un primer momento en la sociedad, tal y como relata la crónica del diario ABC del día posterior.

“Nos gustó la novedad del número en la espalda de cada jugador del Madrid, fórmula hace tiempo adoptada en Inglaterra y que en otra ocasión más feliz hubiera servido para señalar fácilmente el número tal o cual como distinguido. Ahora, ni con dorsal” explicaba el cronista, dejando esa anecdótica coletilla final. Y es que el estreno del Real Madrid con dorsales no fue precisamente lo que se entiende como idílico. Más bien todo lo contrario. No pudo ser peor, con una derrota por 5-0 ante el Atlético, en la que terminó por ser –y aún se mantiene como tal- la peor liga de toda su historia, quedando undécimo en la clasificación final. Aunque eso sí, las supersticiones no truncaron lo que terminó por ser un paso adelante en la historia del fútbol español, con la firma del Real Madrid.



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